Competencias de enfermería en el cuidado familiar: un análisis europeo sobre actitudes, habilidades y factores influyentes.

Este estudio multicéntrico europeo que valida un nuevo instrumento para medir las actitudes y competencias de estudiantes de enfermería en el cuidado de cuidadores familiares. Los resultados demuestran que la formación académica específica, la supervisión clínica facilitadora y el contacto directo con familias son determinantes clave para mejorar la atención enfermera centrada en la familia.

A nivel mundial, los cuidadores familiares proporcionan la mayor parte de los cuidados informales para personas con enfermedades crónicas y necesidades de salud complejas, brindando asistencia diaria, manejo de síntomas, coordinación con los servicios sociales y de salud, y apoyo durante las transiciones de cuidado. Debido a su papel esencial, abordar la carga de los cuidadores familiares y sostener un funcionamiento familiar saludable es, por tanto, central para el bienestar tanto de los pacientes como de los cuidadores, por lo que los sistemas de salud deben fomentar un entorno de apoyo e intervenciones que promuevan la resiliencia de los cuidadores y reduzcan su agotamiento. En este punto, la enfermería desempeña un papel fundamental en la identificación de los cuidadores familiares al inicio de la trayectoria de cuidados, evaluar sus necesidades y recursos, y proporcionar apoyo a través de las transiciones y los desafíos diarios, por lo que los programas de grado en enfermería deben preparar a los estudiantes para comunicarse de manera efectiva con los cuidadores familiares, enseñarles y ayudarles.

El equipo investigador llevó a cabo un estudio transversal y multicéntrico en 1.307 estudiantes de enfermería en Dinamarca, Italia, España y Suecia para validar psicométricamente un nuevo instrumento para medir las actitudes y habilidades de los estudiantes de grado en enfermería en el cuidado de cuidadores familiares, evaluar el efecto de la formación educativa sobre dichas actitudes y habilidades, así como otros factores que influyen en ellas.

El instrumento mostró una estructura sólida y una alta consistencia interna. Se observó un aumento significativo de las puntuaciones tanto en actitudes como en habilidades a lo largo de los años académicos. Los modelos multivariables confirmaron que la asistencia a módulos docentes específicos relacionados con los cuidadores, la existencia de objetivos de aprendizaje explícitos en las prácticas clínicas y la exposición continuada a la interacción directa con cuidadores familiares bajo una supervisión que facilite activamente el aprendizaje, se asocian positivamente con una mayor competencia.

El estudio concluye que la educación enfermera debe integrar formación curricular específica y garantizar entornos clínicos que fomenten la participación familiar para preparar a los futuros profesionales

Enlace al texto completo: 10.1016/j.nedt.2026.107172