Replanteando la neurotoxicidad de la cefepima: un enfoque integrado de farmacocinética y neuromonitorización en cuidados neurocríticos

La cefepima es un antibiótico ampliamente utilizado en pacientes críticos, especialmente en el ámbito neurocrítico, debido a su amplio espectro y su buena penetración en el sistema nervioso central. En los últimos años, la neurotoxicidad inducida por cefepima (CIN) ha cobrado relevancia como una complicación potencialmente grave, pero a menudo infradiagnosticada. Este artículo, liderado por el grupo de Cuidados y Tecnología Aplicada a Pacientes Críticos y Postcríticos, pone el foco en esta problemática emergente y plantea la necesidad de cambiar el enfoque clínico hacia una detección precoz y una prevención activa. Para ello, propone integrar herramientas farmacocinéticas y de monitorización neurológica en la práctica habitual, con el objetivo de mejorar la seguridad sin comprometer la eficacia antimicrobiana.

La CIN se manifiesta principalmente como una encefalopatía aguda, con síntomas como confusión, inatención, fluctuaciones en el nivel de conciencia, mioclonías o afasia, que suelen aparecer entre el segundo y el quinto día de tratamiento. En pacientes críticos, estos signos pueden pasar desapercibidos o atribuirse erróneamente a otras causas frecuentes, como la encefalopatía séptica o metabólica, lo que retrasa la identificación del problema y prolonga la exposición al fármaco. Aunque se considera poco frecuente, puede afectar hasta a un 20% de los pacientes en UCI, lo que refuerza la importancia de incluirla en el diagnóstico diferencial.

El elemento clave en el desarrollo de la neurotoxicidad es la exposición acumulada al fármaco. Factores como la disfunción renal, la edad avanzada, la patología neurológica previa o una elevada comorbilidad aumentan la vulnerabilidad. En este contexto, la farmacocinética de la cefepima en pacientes críticos resulta especialmente impredecible por las rápidas fluctuaciones de la función renal y los cambios en el volumen de distribución, lo que limita la utilidad de la creatinina como único parámetro para ajustar dosis.

La monitorización terapéutica de fármacos (TDM) emerge como una herramienta clave. Aunque no existe un rango terapéutico universal, concentraciones elevadas se asocian con mayor riesgo de neurotoxicidad. Su verdadero valor radica en una interpretación dinámica: niveles precoces aseguran eficacia antimicrobiana, mientras que determinaciones posteriores permiten detectar acumulación y ajustar el tratamiento antes de que aparezca daño neurológico.

En paralelo, la neuromonitorización permite identificar alteraciones cerebrales antes del deterioro clínico evidente. El electroencefalograma puede mostrar cambios precoces, aunque su uso temprano es limitado. En este sentido, sistemas simplificados como BIS o SedLine, aunque no diagnósticos, pueden actuar como señales de alerta en pacientes no evaluables.

El artículo propone un enfoque integrado basado en la identificación temprana del riesgo, la evaluación continua de la función renal, la optimización de la dosificación —incluidas estrategias como la infusión continua— y el uso combinado de TDM y neuromonitorización. Este cambio de paradigma, de un modelo reactivo a uno anticipatorio, permite intervenir de forma precoz antes de que se produzca daño neurológico significativo.

Enlace al texto completo: https://doi.org/10.1007/s12028-026-02544-w