Un estudio basado en metabolómica no dirigida en saliva, identifica biomarcadores con alta precisión para detectar la enfermedad renal crónica pediátrica. Los resultados muestran que el método de recogida de la muestra es clave para maximizar la precisión diagnóstica, y refuerzan el potencial de esta estrategia como alternativa no invasiva para el diagnóstico precoz.
La enfermedad renal crónica (ERC) pediátrica es una patología poco frecuente, pero con importante impacto en la salud, ya que puede evolucionar hacia enfermedad renal terminal y provocar complicaciones a largo plazo. Su diagnóstico precoz continúa siendo un desafío ya que los biomarcadores utilizados habitualmente, como la creatinina sérica, presentan limitaciones para detectar las fases iniciales del deterioro renal. En este contexto, la saliva emerge como una alternativa especialmente prometedora.
Su obtención es sencilla, indolora y no invasiva, características que la convierten en una muestra biológica idónea para la población infantil.
Con el objetivo de identificar nuevos biomarcadores diagnósticos, el grupo de Metabolómica biosanitaria, alimentaria y medioambiental, en colaboración con la Universidad Médica de Bialystok, aplicó una estrategia de metabolómica no dirigida mediante cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas de alta resolución (LC-QTOF-MS). El estudio analizó muestras de saliva de 15 pacientes pediátricos con ERC y 25 controles sanos, comparando tanto saliva no estimulada como saliva obtenida tras la estimulación de las glándulas salivales con ácido cítrico.
Los resultados mostraron que el procedimiento de recogida influye de forma significativa en el perfil metabólico de la saliva. En la saliva no estimulada se identificó un incremento de los dipéptidos prolil-prolina, leucil-leucina y piroglutamil-leucina en los pacientes con ERC. En cambio, la saliva estimulada permitió detectar alteraciones en metabolitos como la creatina, la n-butirilcarnitina y el ácido palmítico, compuestos relacionados con el metabolismo energético y de los ácidos grasos asociados a la enfermedad renal.
El hallazgo más relevante fue la elevada capacidad diagnóstica del modelo desarrollado a partir de los biomarcadores obtenidos en saliva estimulada. Este alcanzó un área bajo la curva ROC (AUC) de 0,999 y una precisión cercana al 96 %, muy superior a la conseguida con los biomarcadores identificados en saliva no estimulada (AUC = 0,874). Además, la capacidad predictiva se mantuvo prácticamente inalterada al excluir la creatina del modelo, lo que refuerza el valor del conjunto de metabolitos identificados.
Aunque será necesario validar estos resultados en cohortes más amplias, el estudio aporta una sólida evidencia sobre el potencial de la metabolómica salival como herramienta para el diagnóstico precoz de la ERC pediátrica. Asimismo, pone de manifiesto la importancia de estandarizar el protocolo de recogida de saliva para obtener biomarcadores fiables y reproducibles. Este avance acerca el desarrollo de pruebas diagnósticas no invasivas que podrían mejorar el seguimiento clínico de pacientes pediátricos y reducir la necesidad de extracciones sanguíneas.
Enlace al texto completo: https://www.nature.com/articles/s41598-025-31267-9